ARQUEOLOGÍA
COMPONENTES Y SIMBOLISMO
La cosmovisión maya quedó expresada
en el lenguaje arquitectónico. Los edificios eran tanto utilitarios como
simbólicos, una máquina para mantener y perfeccionar la energía divina.
Así, las pirámides fueron hechas a similitud de los mandalas tibetanos
como maquetas o modelos del universo; además de contener datos geodésicos,
la mayoría cuenta con nueve basamentos escalonados que representan los
nueve planos de la existencia celeste, elevando a la cúspide el hábitat
de la deidad y su lugar ceremonial.
En los taludes
y escaleras de la llamada Pirámide de Kukulcán, en Chichén Itzá (México),
está simbolizado un número exacto de elementos que se corresponden con
mediciones calendáricas. Los templos parecen haber evolucionado de la
casa campesina, experimentándose con la piedra muchas variantes y motivos
que integran una arquitectura escultórica donde hallamos desde la más
pura sencillez de líneas hasta un barroquismo exuberante. Muchas veces,
los arquitectos mayas incorporaron a las fachadas de sus edificios mascarones
en frisos y basamentos, así como nichos y columnas con representaciones
de la deidad que allí habitaba. Asimismo, pusieron inscripciones jeroglíficas
en los dinteles de piedra o madera, al igual que en paneles interiores
de estuco y en algunos murales.
ELEMENTOS EN FACHADAS
Es en los frisos donde intervienen
más elementos; por ejemplo, celosías tipo los emparrillados de varas de
las casas rurales. Hay también celosías en miniatura, o a manera de pequeñas
columnas que parecen troncos.
Son abundantes
las formas geométricas y las grecas que simbolizan serpientes, así como
otras imágenes de animales, flores y representaciones humanas. Muros relativamente
delgados forman las cresterías, que le dan al edificio mayor altura y
presencia; además, éstas quizá servían como marcadores astrales.
Las
construcciones de piedra estuvieron cubiertas por un aplanado de estuco
y pintadas generalmente de rojo. Todos estos elementos, que pudieran parecer
sólo decorativos, forman un mosaico de símbolos sagrados.
LA BÓVEDA
MAYA
La
bóveda maya techó tumbas, cámaras y otros recintos. Se hacía con hiladas
sucesivas de piedras en saledizo, sobreponiendo en el vértice otra piedra
como tapa. Se la llama arco falso porque no trabaja como cuña; dado que
la piedra clave no rigidiza la estructura, los mayas no pudieron desarrollar
claros amplios en el interior de sus templos. Hay arcos mayas como remate
de algún sacbé (camino blanco) y en pasadizos a través de edificios.

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