|
ARQUEOLOGÍA
LAS REVELACIONES DE PALENQUE LOS PRIMEROS EXPLORADORES
Por Shelagh McNally Un hombre encuentra un libro donde se habla de una ciudad perdida en lo más recóndito de la selva. El hombre va entonces tras ese lugar misterioso, haciendo caso omiso de los críticos que consideran su búsqueda una locura. Después de enfrentar muchos peligros y penalidades, descubre la ciudad perdida y, con ello, toda una civilización. Este romántico argumento es tema recurrente en la imaginación de los occidentales y ha inspirado libros y películas. Por muchos conceptos, la exploración que realizó John Lloyd Stephens en la antigua ciudad maya de Palenque es el prototipo de esta clase de aventura. Hacia 1835, Stephens era un famoso escritor de viajes que había publicado varios volúmenes sobre sus descubrimientos en Egipto, Arabia, Grecia, Turquía y Rusia. Llamó la atención cuando en 1839 anunció su propósito de efectuar una "investigación imparcial" de Palenque y otros lugares mayas de México y Centroamérica; el público se entusiasmó con la idea, pero los eruditos lo desdeñaron.
Llevando a lomo de mula sus pertenencias, soportaron diez días de lluvia que los calaba, tuvieron que combatir la fatiga, lodazales, hordas de mosquitos y empinados cerros. Stephens consideraba las montañas de Chiapas "las peores que había encontrado en ese o en cualquier otro país". Llegaron a Santo Domingo de Palenque, remoto pueblo situado al oeste de la ciudad maya, en "condición desastrosa" causada por enfermedades, hambre y agotamiento. El poblado también sufría una hambruna y no era el lugar ideal para descansar. Tras procurarse las provisiones más básicas, los exploradores salieron en busca de la ciudad perdida. Luego de tres horas de deslizamientos y resbalones por "una gran carretera atestada de gente" llegaron a Palenque. Sus guías gritaron "el palacio, el palacio" y Stephens y Catherwood, mirando entre los árboles, divisaron la fachada de un edificio ricamente adornado. Arrastrándose por las escaleras penetraron en el patio del Palacio y dispararon cuatro cargas para celebrar la llegada. Stephens asentó: "Por primera vez estábamos en un edificio levantado por los habitantes aborígenes antes que los europeos supieran de la existencia de este continente".
Las condiciones del campamento eran primitivas. De noche, los exploradores no conseguían dormir mucho debido a los voraces mosquitos; la comida se les echaba a perder rápidamente en medio del húmedo calor y durante el día tenían que estar a la defensiva de serpientes venenosas y escorpiones. En determinado momento, Stephens se vio obligado a regresar al pueblo para recuperarse del ataque de unas pulgas tropicales llamadas niguas. Catherwood se había enfermado también por las crisis intermitentes de paludismo. No obstante, ambos continuaron su trabajo hasta descubrir el Templo de la Cruz, el Templo del Sol y el Templo de la Cruz Foliada. Catherwood, con esmero, copiaba cada bajorrelieve y las fachadas, mientras Stephens redactaba las descripciones.
A su publicación, el libro causó sensación, desconcertando a muchos historiadores y eruditos, los cuales de inmediato se dispusieron a revisar sus opiniones respecto de los mayas. El público se entusiasmó con la idea misma de que acababa de ser descubierta una civilización. De sus hallazgos en Palenque, Stephens concluyó: "Aquí están los restos de un pueblo cultivado, refinado y peculiar que pasó por todas las etapas propias del auge y caída de las naciones, alcanzó una edad de oro y pereció, quedando por entero desconocido". El tiempo probaría lo atinado que John Lloyd Stephens estuvo en sus conclusiones. LAS
REVELACIONES DE PALENQUE
Los Hallazgos Los Restauradores Ciudad de Reyes Una Aventura Cartográfica La Tumba de Pakal El Glifo de Pakal
|