ARTESANÍAS
GUARDIANAS DE LA
TRADICIÓN
 |
|
Una
de las alfareras de Amatenango del Valle que ha expuesto sus monumentales
obras dentro y fuera de México.
|
En Amatenango hay alfareras de tiempo
completo y otras que sólo elaboran sobre pedido. Pero comúnmente la mayoría
de estas mujeres combinan el trabajo del barro con las labores cotidianas
del hogar. A veces, cuando son viudas y no tienen hijos grandes, atienden
ellas mismas las parcelas que les heredó el marido. La mujer se hace cargo
también de la comercialización de sus productos y, cuando hay necesidad,
trabajan hombro a hombro con su esposo al momento de levantar una casa.
Como en otros pueblos indígenas
de Chiapas, en Amatenango las señoras son quienes se han encargado de
conservar las costumbres ancestrales de la comunidad. A diferencia de
los varones, que cambiaron la ropa de manta, el sombrero cónico de palma
y los huaraches por los zapatos tenis, las botas de hule, el sombrero
tipo tejano, la gorra y demás implementos del mundo moderno, las mujeres
lucen con verdadero orgullo la vestimenta típica. Los trajes femeninos
del cercano poblado de San Bartolomé de los Llanos y de Amatenango del
Valle están considerados como los atuendos indígenas más llamativos del
estado de Chiapas; el de las alfareras es muy sobresaliente y hermoso
por los colores amarillo y rojo de la blusa, y los cuadritos azules del
tocado o turbante, que recuerdan al plumaje de las guacamayas.
Ellas confeccionan sus blusas con
manta de algodón y las bordan con estambres; el resto del vestuario, el
pañuelo que cubre sus cabezas y la tela que usan como falda, lo adquieren
en San Cristóbal de las Casas.
Para algunas faenas, las mujeres
han adoptado el tipo de blusa que visten las indígenas de Aguacatenango
y Pinola, poblaciones vecinas, con bordados de flores en el escote y las
mangas, pero en las ocasiones solemnes y especiales regresan al atuendo
rojo y amarillo
Durante los actos religiosos, las
mujeres, a diferencia de los hombres, son las más atentas a que los rituales
sincréticos de veneración a los santos patronos sean efectuados de acuerdo
a la tradición. En la fiesta de San Francisco se las puede ver tomado
posh (aguardiente de caña) con los caballeros se dice que
ellas controlan la producción y venta de esta bebida, son quienes
más ríen, hablan casi a gritos y cuando hay que bailar, ponen el ejemplo.
Los hombres no intervienen en la
labor de alfarería porque la consideran secundaria, exclusiva de las mujeres;
sin embargo, en muchos casos y de acuerdo a estudios socioeconómicos efectuados
en la comunidad, una buena venta de piezas artesanales, principalmente
las que se hacen sobre pedido, aporta más dinero al hogar que los excedentes
de una cosecha de maíz, labor netamente masculina.
|
|
|
| |
|
Sitio producido por Organización
Tips. Cancún, México.
|
|