LEYENDAS
EL HOMBRE
QUE VENDIÓ SU ALMA

Cierta vez un hombre bueno pero infeliz decidió
salir de apuros vendiendo su alma al diablo. Invocó a Kizín y cuando los
tuvo delante le dijo lo que quería. A Kizín le agradó la idea de llevarse
el alma de un hombre bueno.
A cambio de su alma el hombre pidió siete cosas;
una para cada día. Para el primer día quiso dinero y en seguida se vio
con los bolsillos llenos de oro. Para el segundo quiso salud y la tuvo
perfecta. Para el tercero quiso comida y comió hasta reventar. Para el
cuarto quiso mujeres y lo rodearon las más hermosas. Para el quinto quiso
poder y vivió como un cacique. Para el sexto quiso viajar y, en un abrir
y cerrar de ojos, estuvo en mil lugares.
Kizín le dijo entonces:
Ahora ¿qué quieres? Piensa en que es el último día.
Ahora sólo quiero satisfacer un capricho.
Dímelo y te lo concederé.
Quiero que laves estos frijolitos negros que tengo, hasta que se
vuelvan blancos.
Eso es fácil dijo Kizín.
Y se puso a lavarlos, pero como no se blanqueaban,
pensó: "Este hombre me ha engañado y perdí un alma. Para que esto no me
vuelva a suceder, de hoy en adelante habrá frijoles negros, blancos, amarillos
y rojos".
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