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NATURALEZA
LA RUTA MEDICINAL PANTÍ
En medio del exuberante verdor beliceño se abre paso la Pantí Rainforest Medicinal Trail (Ruta Medicinal Pantí de la Selva Tropical), un tramo de aproximadamente quinientos metros que se recorre, con o sin guía, a través de la jungla. Texto y fotos por Chris Mackey Al principio de la ruta, nada parece fuera de lo habitual, hasta que comienzan a aparecer pequeños rótulos donde se indican las propiedades químicas de las plantas y árboles, así como sus usos en la farmacopea maya tradicional. En una palmera espinosa puede leerse que es la "palmera del toma y daca", cuya virtud reside en que su corteza sirve como hemostático, es decir, para detener hemorragias. Otro ejemplo: la flor de nochebuena (Poinsettia silvestre), que además de bella es útil para aumentar la producción de leche en las madres que amamantan. La ruta fue organizada en 1987 por la doctora Rosita Arvigo y su esposo, el doctor Greg Shropshire, en una parte de la finca de catorce hectáreas que poseen junto al río Macal, a quince kilómetros de San Ignacio, en el Cayo District. El propósito inicial era establecer una clínica de medicamentos naturales, por lo que le dieron el nombre de Ixchel, la diosa maya de la medicina. Poco tiempo después de llegar a Belice, en 1981, Rosita Arvigo supo de la existencia de un curandero maya llamado Eligio Pantí. Los mayas tienen vastos conocimientos de las virtudes curativas ocultas en la selva, pues durante miles de años han utilizado hierbas y otras plantas para curar enfermedades. El chamán o curandero, individuo respetado en la sociedad maya, tiene conocimientos eruditos de medicina natural, por lo que además de resfriados y dolores de estómago puede ocuparse de problemas más serios, como reumatismo o impotencia.
Eligio Pantí, considerado uno de los más grandes chamanes modernos de Centroamérica, dio su nombre a la Ruta Medicinal y no sólo integró a su discípula al mundo de las curaciones mayas, mostrándole las propiedades medicinales de miles de plantas, sino que también le enseñó plegarias y ritos de la antigua civilización. Ahora, Arvigo ha escrito a centenares de científicos de todo el mundo en busca de ayuda para documentar los extraordinarios conocimientos de Pantí. En 1987, ella formó una sociedad con miembros del Jardín Botánico de Nueva York, que trabajan en busca de medicinas naturales destinadas al tratamiento del cáncer y del sida. Hasta ahora, esa sociedad remitió tres mil plantas al Instituto Nacional del Cáncer, en los Estados Unidos. La Pantí Rainforest Medicinal Trail, que cada año es visitada por unas seis mil personas, abre todos los días de 8 a 17 horas y tiene un bajo costo de entrada. En la ruta hay una tienda donde pueden adquirirse muestras de los tónicos elaborados a base de hierbas, siendo el más popular el "tónico para los viajeros", un excelente remedio para males estomacales. Aunque en principio todos los medicamentos pueden ser ingresados a otros países, es recomendable consultar a las autoridades aduanales del lugar a donde piensa llevárselos.
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