NATURALEZA
VIDA EN EL PANTANO

Más de trescientas mil hectáreas
de humedales conforman los Pantanos de Centla, en el estado mexicano de
Tabasco, Área Natural Protegida y Patrimonio de la Humanidad según la
UNESCO.
Por
Pilar Márquez
Una de las regiones más ricas en diversidad
biológica del Mundo Maya está en Tabasco. Desde siempre, Centla ha sido
hogar de muchas especies de plantas y animales, de los cuales al menos
una veintena está hoy en peligro de extinción.
La
Reserva de la Biosfera Pantanos de Centla se encuentra en la desembocadura
de los ríos Usumacinta y Grijalva, los más grandes de México. Siendo su
origen las sureñas montañas de Chiapas y Guatemala, los ríos recogen en
su camino hacia el mar innumerables nutrientes, como minerales y pequeños
organismos. Cuando esos nutrientes entran en el gran caudal, empiezan
a descomponerse y a depositarse en las orillas, donde se forman los pantanos.
Éstos sirven como grandes depósitos
donde se regula el flujo de las aguas superficiales, las subterráneas
y las marismas o estuarios. Ello hace que el agua permanezca más tiempo
en el ecosistema, lo cual a su vez permite que numerosas especies de plantas
y animales se reproduzcan adecuadamente. Al mismo tiempo, la zona funciona
como un enorme filtro natural, donde se depositan partículas contaminantes
y substancias tóxicas neutralizadas por medio de los procesos físico-químicos
y biológicos que ahí ocurren. Se ha calculado que una hectárea de pantano
equivale a una planta de tratamiento de aguas negras con un costo de 120
mil dólares.
La
vegetación de las áreas pantanosas de México representa uno de los ecosistemas
más productivos, no sólo por el gran número de especies utilizadas para
el consumo humano, sino porque además limpia y regula las aguas de estas
regiones. En Centla se han identificado 434 especies vegetales pertenecientes
a 105 familias.
Los pantanos se relacionan también
con otros ecosistemas: sus tranquilas y tibias aguas brindan a peces y
crustáceos un área ideal para reproducirse, alimentar y proteger a sus
crías, lejos de fuertes corrientes marinas; aves y animales terrestres
viven en los árboles o entre la maleza; y el clima tropical cálido
y húmedo favorece la presencia de muchas especies de animales adaptados
a vivir en estas condiciones.
HABITANTES DEL PANTANO
Son las aves la fauna de mayor abundancia en Centla. Se
han identificado 237 especies, de las cuales hay 66 migratorias. Le siguen
en importancia los reptiles y anfibios con 67, y por último los mamíferos,
con 56 especies representativas de la región. La fauna acuática es también
muy variada. Los peces, cuya población supera en número a las aves es,
sin embargo, menor en especies, unas 60 aproximadamente.
Durante
el otoño, las aves migratorias llegan a la Reserva en grandes parvadas
desde Estados Unidos y Canadá, para disfrutar las cálidas temperaturas
del sureste de México. También llegan algunas especies en tránsito hacia
Sudamérica. Estas aves sólo hacen escala el tiempo suficiente para descansar
y alimentarse antes de seguir su ruta hacia países como Colombia, Brasil
y Argentina.
Los pantanos brindan a las aves
migratorias todo lo que éstas necesitan para sobrevivir durante los meses
de invierno: un clima agradable, comida en abundancia, refugio y protección.
En Centla existen 25 especies de aves migratorias cuyas poblaciones están
amenazadas o en peligro de extinción, como la cigüeña americana (Mycteria
americana), la garza siete presas (Ardea herodias), el águila
pescadora (Pandion haliaetus), el halcón peregrino (Falco peregrinus)
y el pato golondrino (Anas acuta), entre otras.
La
Reserva es también vital para la preservación de una de las especies con
mayor riesgo de desaparecer: el cocodrilo de pantano (Crocodylus moreletti).
La explotación económica del cocodrilo forma parte de la cultura de las
zonas pantanosas de todo México, y Tabasco no es la excepción. Tradicionalmente,
los habitantes de las comunidades de los pantanos los cazan para consumir
su carne y obtener beneficios económicos con las pieles y la elaboración
de algunas artesanías. Durante siglos, esas comunidades indígenas supieron
conservar casi inalterable este recurso natural, sin embargo, en los últimos
años el comercio de pieles y crías de lagarto se ha incrementado notablemente.
En Centla, el cocodrilo juega un
papel de gran valor para la conservación del número de habitantes animales,
pues su alimentación es fundamentalmente carnívora.
Otra especie en peligro de extinción
que habita en Centla es el manatí de las Antillas (Trichechus manatus).
Sus individuos se alimentan de hierbas y plantas acuáticas flotantes y
otras que remueven de los fondos fangosos. Al igual que mamíferos marinos
como la ballena y los delfines, el manatí necesita respirar fuera del
agua, por lo que sale cada dos o tres minutos a llenar de aire sus pulmones.
Tiene un cuerpo robusto y alargado, con fuertes aletas dorsales y cola
en forma de paleta que le permite desplazarse fácilmente en el agua; llega
a medir casi cinco metros y a pesar más de tonelada y media.
Desde siempre, los habitantes de
Centla sabían del manatí, lo pescaban para alimentarse con su carne, procesar
su abundante grasa y elaborar utensilios y artesanías con sus huesos.
PUEBLOS DE CENTLA
Los pantanos ocupan el 40 por ciento del territorio tabasqueño.
Las características particulares de estos ecosistemas han propiciado una
dinámica continua de asentamientos humanos desde tiempos prehispánicos.
Alrededor del año 600 d.C. y hasta
la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI, un grupo indígena
descendiente de los mayas, los chontales, habitó la región con gran éxito.
Gracias al descubrimiento de más de 250 sitios de diferente rango arquitectónico,
las investigaciones arqueológicas han confirmado la presencia continua
de grupos chontales en la zona.
Los mayas chontales del pasado supieron
explotar adecuadamente los recursos de los pantanos, zonas por lo general
consideradas hostiles al hombre. La elección de vivir en este difícil
ecosistema estuvo determinada principalmente por su ubicación: lo que
conocemos como Tabasco fue un importante punto de intercambio comercial,
político, cultural y religioso con otros puntos del Mundo Maya.
Actualmente
habitan la zona unas 15 mil personas distribuidas en 90 comunidades, más
bien aisladas y dispersas, dedicadas a la pesca, ganadería y agricultura.
Los asentamientos se localizan a lo largo de los angostos bordos de tierra
que separan al río del pantano. Los pueblos son largos y las casas dan
siempre al río. En las partes más altas se cultivan maíz y algunas hortalizas,
se crían animales de patio.
La falta de tierra suficiente para
desarrollar cultivos extensivos, debido a la existencia de amplias áreas
inundables y lagunas, es una de las principales razones por las que los
pobladores de los pantanos subsisten básicamente de los recursos acuáticos.
La abundante vegetación es también aprovechable. El mangle rojo (Rhizophora
mangle), el palo de tinte y otros árboles maderables, así como plantas
comestibles y medicinales, son fuente de ingresos para las comunidades.
La
población de Centla posee un notable conocimiento de la flora y la fauna
de los pantanos y es considerada una de las más integradas con su entorno
natural; hoy, como hace tres mil años, sus temporadas de pesca y cultivo
respetan los ciclos de la naturaleza. Establecer una Reserva de la Biosfera
en Centla no sólo protege y conserva los recursos naturales de la zona:
representa, además, la oportunidad de mantener vigente las milenarias
tradiciones de los mayas chontales de Tabasco y su histórica comunión
con el pantano.
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