VIDA DIARIA
LA PASIÓN
DE GUATEMALA

Texto
por Beatriz Martí / Fotos por Ricardo Mata
Guatemala es, desde hace varios siglos, un país
mayoritariamente católico, aun cuando en gran parte de su territorio la
religión importada por los misioneros españoles en el siglo XVI se fundió
con antiguas creencias y prácticas mayas. Esa mezcla de fe cristiana y
cultos ancestrales está presente en casi todas las manifestaciones religiosas
guatemaltecas, y no son la excepción las ceremonias que se llevan a cabo
todos los años durante la Semana Santa.
Ésta
comprende un total de ocho días, desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo
de Resurrección, entre los cuales se conmemora la pasión y muerte
de Cristo. Sin embargo, en Guatemala los actos ceremoniales comienzan
mucho antes, exactamente el Miércoles de Ceniza, cuando da inicio la Cuaresma.
Ese día, durante los oficios religiosos, cada sacerdote dibuja en las
frentes de sus fieles una cruz de ceniza, la cual proviene de las ramas
de olivo utilizadas el Domingo de Ramos del año anterior, y que fueron
más tarde trituradas, bendecidas y quemadas.
Con la Cuaresma inicia también la confección
de los huertos, ofrendas dedicadas a alguna de las imágenes de la Pasión,
ya sea un Nazareno o una Virgen Dolorosa. Reciben su nombre de la decoración
que los integra: las mejores y más grandes muestras de flores, frutas
y verduras de la estación. Los huertos se colocan básicamente en las iglesias
y se cambian cada viernes de Cuaresma.
El
color que predomina durante la Cuaresma y la Semana Santa es el morado,
que tiene un profundo nexo con las ceremonias luctuosas de la Iglesia
católica. De ese color son muchas de las flores de la temporada, como
la orquídea sacramento, las jacarandas, buganvilias y las inmortales;
las últimas se utilizan para decorar los ramos del domingo que da inicio
a la Semana Mayor. Cortinas, moños de tela y adornos de papel de tonos
morados, rojos, lilas y amarillos, se colocan en puertas y ventanas, vistiendo
de Cuaresma todos los rincones de Guatemala.
Una gastronomía especialmente preparada ocupa
las mesas guatemaltecas durante la Cuaresma. El platillo principal es
el pescado seco: una vez limpio, el pescado se sala y se pone a secar
al sol, sobre enramados de cañas llamados taxpecos o sobre láminas de
zinc, y se distribuye por todo el país para ser consumido durante el tiempo
de vigilia. Complementan el menú empanadas dulces o de hierbas, pan en
forma de torrejas, garbanzos en dulce y curtido de betabel.
Los sonidos en calles, plazas e iglesias son
únicos durante la Semana Santa guatemalteca. Rezos de agradecimiento,
plegarias y peticiones van escuchándose junto con las notas musicales
características de las bandas cuaresmales. Se trata de grupos integrados
por al menos cincuenta miembros y que durante las celebraciones religiosas
públicas interpretan un gran repertorio de marchas fúnebres.
PROCESIONES
Las procesiones son largas caminatas por las calles de pueblos y ciudades,
precedidas por alguna de las numerosas andas o tarimas con imágenes que
representan al Cristo crucificado o a su madre. Aun cuando las imágenes
que las encabezan son, en su mayoría, esculturas muy antiguas, año con
año se fabrican las andas en las que serán transportadas por los fieles,
así como las alfombras sobre las que caminará el cortejo.
La
tradición de llevar andas durante la Semana Santa se remonta en Guatemala
al siglo XVI. Las antiguas andas eran portadas en hombros por sólo cuatro
personas e iban adornadas únicamente con flores silvestres. Hoy se construyen
andas de hasta 18 m de largo, que tienen que ser cargadas por decenas
de hombres.
Decorar las andas es una verdadera especialidad.
Algunas veces el trabajo lo realizan los altareros (decoradores de altares)
y otras consumados artistas con vastos conocimientos de escultura, pintura,
escenografía, iconografía y religión.
Las
alfombras constituyen el camino de fragancias, formas y colores por el
que transitarán la imagen sagrada y su cortejo de acompañantes. Las alfombras
se elaboran con flores secas, ramas y agujas de pino, arena, cáscara de
huevo molida y aserrín mezclado con colorantes. Con todo ello se va formando
un camino sobre las calles, con imágenes simbólicas, en muchos casos de
origen prehispánico.
No se puede hablar de la Semana Santa guatemalteca
sin mencionar la importancia que tienen las imágenes que encabezan las
procesiones. Se trata de esculturas místicas, la mayoría talladas durante
la Colonia, cuando floreció en Guatemala una de las más notables escuelas
de imaginería religiosa de América. Aunque escasos, hoy en día siguen
existiendo algunos talleres que elaboran imágenes con técnicas de hace
trescientos años.
PASIÓN EN VIVO
Algunas
poblaciones de Guatemala celebran los días santos con representaciones
en vivo de la muerte de Cristo. Las representaciones inician el Domingo
de Ramos, con el recorrido de Jesús sobre un burro. Lunes y martes se
llevan a cabo diversos actos públicos, mientras los soldados se dedican
a buscar a Jesús. En algunas poblaciones el Miércoles Santo se conmemora
en la plaza pública con la Última Cena, a la cual asiste toda la población.
El Jueves Santo, los soldados aprehenden a Jesús y lo encierran en la
cárcel del pueblo, donde permanecerá toda la noche. El Viernes por la
mañana se efectúa un juicio y posteriormente se lleva a cabo la crucifixión
simulada de Cristo.
Cuando
la Semana Santa concluye, termina también en Guatemala un periodo dedicado
a la oración y a la fe. Las imágenes procesionales permanecerán todo un
año dentro de las iglesias; las andas serán desmontadas y los huertos
desaparecerán de los altares. Sólo las hermandades religiosas seguirán
activas y empezarán a trabajar para el siguiente año, escogiendo desde
altareros hasta futuros protagonistas del drama, con objeto de mantener
las tradiciones que año con año se ponen de manifiesto durante la semana
más importante en el país.
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