VIDA DIARIA
NEBAJ, UN
RINCÓN EN LA SIERRA
Nebaj es una de las tres poblaciones
de los Altos de Guatemala que conservan los últimos vestigios de la cultura
ixil, descendiente de la civilización maya.
Por
Leonor López / Fotos por A & P Giberstein
El departamento del
Quiché ocupa las regiones norcentral y noroccidental de Guatemala. El
Quiché es la zona con mayor población indígena de origen maya y se considera
como no hispanizada, ya que conserva tradiciones que datan de la época
anterior a la conquista española (mediados del siglo XVI).
Nebaj, Chajul
y San Juan Cotzal, tres de los municipios que conforman El Quiché, tienen
un total de 115 mil habitantes. Ellos viven en los bosques húmedos tropicales
de la falda norte de la cordillera de los Cuchumatanes, que nace en territorio
mexicano y se expande hacia el sur en la parte central de Guatemala hasta
desaparecer en la zona del Caribe.
Muchos de los habitantes
de Nebaj no hablan español. Entre los tres municipios existen algunas
variaciones en los dialectos: el ixil hablado en Nebaj y el de San Juan
Cotzal son más semejantes entre sí que el hablado en Chajul. En Nebaj,
además, se practica una religión que mezcla los ritos ancestrales mayas
con las ceremonias del culto católico. Los rituales son realizados por
sacerdotes mayas, curanderos y adivinos, y las oraciones se dirigen al
creador del mundo, al señor de los cerros y del agua.
Nebaj, Chajul y
San Juan Cotzal constituyen la llamada Región Ixil, que debe su nombre
al grupo indígena de origen maya ahí asentado desde el año 200 d.C., aproximadamente.
Juntos, los tres municipios ocupan una extensión de 2 314 kilómetros cuadrados.
Su pasado cultural es muy rico, tal como lo muestran los restos arqueológicos
y las piezas de cerámica y de jade encontradas en la agreste región.
Nebaj es el municipio
más importante, tiene 50 mil habitantes y de éstos sólo el quince por
ciento vive en el poblado del mismo nombre. El resto se encuentra disperso
entre las montañas brumosas, frías y húmedas de la sierra.
.
Para su consumo diario, los habitantes de Nebaj
siembran maíz, frijol, calabaza, papa y algunos frutales como la manzana.
No obstante, su principal fuente de ingresos la constituyen los tejidos
que realizan las mujeres ixiles.
El tejido es una
actividad tradicional de la comunidad ixil. Ya en 1740 el fraile Olavarreta
escribía: "Las indias son grandes trabajadoras, tejen constantemente y
envían [la tela] a Guatemala". El mismo cronista añade: "El pueblo [Nebaj]
está ubicado plácidamente en un ancho valle con calles hermosas y bien
ordenadas".
A causa del aislamiento,
los ixiles han podido conservar muchos de sus rasgos culturales; sin embargo,
a menudo son presas de la marginación, por lo que suelen emigrar a México,
casi siempre cruzando el río Usumacinta, o bien la "tierra caliente",
para trabajar como jornaleros en las grandes fincas de café.
Al
igual que muchos otros pueblos indígenas de América, los ixiles de Nebaj
subsisten hoy gracias a las artesanías. Las mujeres visten faldas y huipiles
tradicionales en colores rojo y blanco, bordados con motivos ya sean geométricos
o de la flora y fauna locales. Gracias a la aceptación que han obtenido
sus productos en los principales centros turísticos de Centroamérica y
el sureste de México, las tejedoras ixiles incluyeron en sus espléndidos
bordados una mayor variedad de colores (morado, verde y azul de diversas
tonalidades, sobre fondos rojos o blancos). Ahora, a menudo utilizan telas
importadas de Alemania o de Inglaterra.
Los ixiles constituyen
en la actualidad uno de los grupos étnicos más pequeños de Centroamérica;
no obstante, han logrado reconocimiento gracias a las peculiares fiestas
que realizan para honrar a sus santos patronos y en las que también rinden
tributo a las deidades mayas, pero sobre todo, gracias a su laboriosidad,
en la que se pone de manifiesto un gran sentido artístico heredado de
tiempos inmemoriales.
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